SATURNO Y NEPTUNO EN ARIES
(Manual de supervivencia para ilusos, gurús de saldo y panolis certificados)
Ahí los tienen. Saturno, el inspector de Hacienda del universo, y Neptuno, el vendedor de humo profesional, entrando juntos en Aries, que es el signo donde primero se dispara y luego se pregunta quién coño murió.
Saturno no viene a castigarte. Viene a pasarte la factura de todas las estupideces que hiciste cuando creías que eras especial. Saturno no grita. Saturno te mira… y tú solo ya sabes que estás jodido.
Pero Neptuno… Neptuno es otra cosa.
Neptuno no te pega. Neptuno te convence de que te pegues tú solo… y encima le das las gracias.
Neptuno es el gurú que habla de amor universal mientras te cobra 300 euros por abrazarte.
Es el médico que dice “vamos a observar” cuando ya sabe que estás frito.
Es la voz interior que te dice: “tranquilo, todo va bien”… justo antes del hostión.
Y ahora entran en Aries.
Aries no reflexiona. Aries actúa.
Así que este ciclo no va de meditar. Va de estrellarse.
Aquí se va a caer el disfraz de mucha gente:
– el fuerte que era débil,
– el espiritual que era un farsante,
– y el listo que era un imbécil con vocabulario técnico.
Saturno pone la realidad.
Neptuno pone la niebla.
Y tú decides si avanzas… o te estampas contra la primera pared creyendo que era una puerta.
Pero tranquilo.
La mayoría no aprenderá nada.
Volverán a Netflix, a sus frases de Instagram y a sus gurús de microondas.
Porque Neptuno no destruye a los tontos.
Los conserva.
Y Saturno… los usa como ejemplo.