martes, 3 de marzo de 2026

SALTAN LAS ALARMAS


No pensaba decir nada.
Pero cuando la carta habla, habla.

Venus en Casa XII.
Y la Casa XII no es poesía.
Es la casa de las pruebas ocultas, de los procesos que se gestan en silencio, de lo que el cuerpo guarda hasta que ya no puede más.

Ese Venus no está cómodo.
Está bajo tensión.
Cuadratura al Sol.
Choque directo con la vitalidad.

Cuando el planeta que sostiene el equilibrio entra en fricción con el núcleo solar, el desgaste no es simbólico: es estructural.

Y además, sesquicuadratura de 135º con Neptuno.

Neptuno no avisa.
Neptuno infiltra.
Neptuno diluye desde dentro.
No hace ruido político, hace ruido biológico.

Cuando Neptuno presiona un planeta en Casa XII, el terreno se vuelve resbaladizo.

No es escándalo.

Es vulnerabilidad.

No estoy diciendo que haya enfermedad declarada.

Estoy diciendo que el patrón de fragilidad está escrito en la carta.

Y cuando varias tensiones apuntan al mismo punto —Casa XII, Venus, Sol, Neptuno— no es casualidad.

La astrología no sentencia.
Pero tampoco se hace la ciega.

Si la energía se canaliza en desgaste psicológico, perfecto.

Si se manifiesta en el cuerpo, tampoco sería sorpresa.

Yo no deseo nada.
Pero tampoco edulcoro símbolos.

La carta aprieta.
Y cuando la carta aprieta, algo cede.

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