martes, 26 de mayo de 2026

Zapatero: del talante al pantano

Zapatero siempre tuvo cara de tipo que sonríe mientras el edificio empieza a incendiarse detrás de él. Y viendo su carta astral, la vaina no mejora: Sol en Leo, ego presidencial, necesidad de protagonismo y obsesión por dejar huella histórica aunque el precio sea terminar convertido en un imán de polémicas, enemigos y expedientes judiciales. Un reformador… sí. Pero también un sobreviviente del pantano político español.

Su carta no habla de tranquilidad ni de jubilación pescando sardinas. Habla de un hombre condenado al conflicto público. Marte destrozando la casa de la reputación: ataques, desgaste, enemigos, narrativas tóxicas y peleas eternas. Y encima en Géminis… puro laboratorio de discursos, versiones, documentos y palabras que luego explotan como granadas. Lo irónico es que ahora lo persiguen precisamente por eso: influencias, papeles, contactos y zonas grises. Mercurio en casa doce. El cuarto oscuro del zodiaco.

El Zapatero del “talante” terminó atrapado en el lado más sucio del poder: rescates, sospechas, intermediarios y expedientes judiciales. Astrológicamente esto huele a manual clásico de caída plutoniana: primero te elevan como salvador moral y después te pasan factura como si fueras el anticristo administrativo de turno. España tiene esa manía enfermiza de fabricar mesías y luego despedazarlos en plaza pública.

Y ahora vienen los tránsitos pesados: Plutón removiendo mierda enterrada, Urano explotando la reputación y Saturno obligándolo a sostener la compostura mientras el circo mediático se alimenta de cada documento, cada llamada y cada sombra. Lo que antes era “negociación política” ahora parece una novela de pasillos oscuros, favores y teléfonos calientes.

La astrología no condena a nadie. Para eso están los tribunales y los buitres televisivos. Pero coño… la carta de Zapatero parece escrita por un guionista borracho con obsesión por el drama político: poder, reformas, enemigos, dinero público, escándalos y caída de reputación. El mismo Sol que lo subió al trono ahora lo deja alumbrado como sospechoso permanente bajo el reflector.